Hello!

¿Qué tal? Ya ha pasado otro día más por tierras inglesas. Ayer tomamos nuestro desayuno en la cantina, as usual. Pero teníamos algo distinto para el lunch y es que nos lo tuvimos que llevar para comer en Dover. Esta vez a una hora mas parecida a la española. Así que nada más terminadas las clases, nos acercamos a la cantina a recoger nuestros packed lunches y fuimos directos al autobús camino Dover.

Allí vimos primero los túneles construidos para la Segunda Guerra Mundial, donde había un hospital, y una guía local nos fue llevando por las diferentes estancias. Conocimos la ruta que hacía  un enfermo bajo esos túneles cuando lo traían: la recepción, la sala de operaciones, cocina, dormitorios… Lo vivimos como si nosotros mismos fuésemos el paciente, con sonidos, conversaciones, cortes de luz a veces… ¡Muy emocionante!

Al salir comimos por allí, siempre teniendo cuidado de alguna gaviota que nos había fichado y miraba nuestros sandwiches con ojos golosos. Afortunadamente, no hubo ninguna baja 😉

A continuación, entramos en una torre de control, con prismáticos desde la que se veía todo, información en morse y un aparato para llamar, etc, etc. Y después, accedimos por fin al castillo. Es una pasada! Vimos salones, subimos muuuchas escaleras y pudimos contemplar las vistas de todo Dover desde lo alto.

Luego volvimos ya a nuestro querido Canterbury (al que por cierto volveremos hoy). Nos duchamos, cargamos los móviles, cenamos… La rutina de siempre.

Para la evening activity hicimos un poco de todo. Primero, language games por equipos, mezclados con otros estudiantes italianos. Jugamos a adivinar palabras a base de mímica, muy parecido al típico de las pelis. Un ejercicio muy útil para aprender vocabulario. Después hicimos un poquito más de just dance, otros jugaron al ahorcado, otras enseñaban bailes a alumnas italianas…

Y a las 10 pm ya a las habitaciones, que a 10:30 había que estar durmiendo. Mañana más y mejor! 😀

Nos vemos!