Elena S. en EE.UU. – Capítulo 5 – Navidad en California J1

¡Hola de nuevo! Sí, lo sé, he tardado en escribir mi capítulo de diciembre dos meses… perdón por el retraso, pero de veras que nunca he vivido tantas cosas y he estado tan ocupada, no sabéis cuantas cosas os tengo que contar sobre estos diciembre y enero; aún así, en esta entrada sólo voy a hablaros de diciembre, y os quedáis con la intriga para saber qué pasa en el siguiente capítulo sobre Enero jejejeje…

Diciembre… ¡POR FIN LOS FINALES! No sabéis lo emocionada que estaba porque ya acababa el semestre, iba a empezar con nuevas asignaturas e iba a conocer a muchísima gente nueva cuando volviese en enero, pero no me di cuenta de lo que dejaba atrás hasta que no me presenté el último día a clase y todos mis compañeros me empezaron a dar abrazos diciéndome “we’re going to miss your company in class, we love you” y de repente mi perspectiva dio un vuelco, y dije “esta es mi primera última vez en este instituto”, y te empiezas a dar cuenta de cómo el tiempo vuela mientras tú lo vives con los ojos cerrados.

Después de unos cuantos días de relax y descanso gracias a las vacaciones de Navidad, nos dirigimos a Tahoe a celebrar Nochebuena con la familia de parte de madre. He de decir que han sido las navidades más extrañas que he vivido en mi vida, pero bueno, no siempre se suman experiencias alegres, y eso lo debe de saber todo el mundo que ha vivido un intercambio; dos días después, volvimos a casa y abrimos nuestros regalos de Navidad, mi familia encantadísima con mis regalos y yo encantadísima con los suyos, fue un gran detalle por su parte.

También nos quedamos en casa unos cuantos días, que aproveché para quedar con mis amigos/as, y luego nos dirigimos a Colorado a hacer una visita a los abuelos por parte de padre; a mí personalmente no me hacía nada de gracia ir, porque estaba invitada a una fiesta de año nuevo y tuve que denegarla por ir a casa de los abuelos. Pero bueno, tampoco podía poner ningún remedio a la situación.

Cuando llegamos a Colorado después de un vuelo de tres horas, lo primero que hicimos fue saludar a los abuelos, cenar con ellos (que por cierto, qué cielo de personas), pero después mis hermanas y yo nos tiramos en la cama del cansancio y descansamos hasta el siguiente día, y que a nadie se le ocurriera levantarnos a mis hermanas y a mí, que estábamos una partida interesantísima de Mario Kart; al día siguiente fuimos con los abuelos a un sitio de cerámica  a personalizar nuestro propio artículo, yo personalmente elegí un bol de rámen que no resultó salir nada mal. Además fue una experiencia súper relajante que me llevó a pensar las ganas que tenía de empezar arte el semestre que viene.

La mañana siguiente la abuela se despertó con muchísimas ganas de jugar al “UNO”, y os prometo que no he jugado partida más divertida (Y LARGA) de “UNO”; empezaba a pensar que no me merecía la pena ir a la fiesta de año nuevo que iban a tener hoy. Espera, ¿ya era año nuevo? ¡qué fuerte!, de repente me asombré y no paraba de repetir “¿en qué momento he pasado de agosto a diciembre?”, no me lo podía creer, otra vez empecé a darle vueltas en la cabeza al tiempo. No sabía cómo sentirme al respecto, me quedaba la mitad del tiempo que acababa de vivir… entre pensamiento y pensamiento ya me dirigía a casa de la hermana de mi padre a pasar el año nuevo, nos tocaba cuidar de una pequeñaja llamada Jordan toda la noche, ya que los adultos se iban de fiesta a celebrar el año nuevo. Nunca he vivido algo así, de hecho siempre ha sido del revés vaya, pero no me podía quejar, la princesa favorita de la niña era Elena de Ávalor así que automáticamente me convertí en su persona favorita por hablar español y llamarme Elena; he de decir que pasar tiempo con niños pequeños no es mi actividad favorita, pero esta niña era encantadora y pasé una buena noche cuidando de ella. Además, se fue a dormir prontito y me dio tiempo a tomarme las uvas, mis hermanas, mis padres y los tíos, que acababan de llegar a la fiesta, me miraron con asombro cuestionando la habilidad que tenía para tomarme esa cantidad de uvas en esa poca cantidad de tiempo. Yo nada más que les dije “pure practice”, y se rieron.

Nuestros último días en Colorado llevamos a Jordan al cine a ver Frozen 2 (por segunda vez), nos despedimos de ella (yo quizás para siempre, qué pena me dio) , fuimos a patina sobre hielo, experiencia que NO recomiendo bajo ninguna circunstancia, y fuimos al Jardín de los Dioses. Yo os prometo que no he visitado un lugar más bonito que el Jardín de los Dioses, pura naturaleza de Colorado y me encantó la visita un montón. Para finalizar fuimos a cenar con los abuelos a un restaurante muy bueno, cuyo nombre no recuerdo a decir verdad, y justo a la mañana siguiente cogimos los vuelos de vuelta a casa; aunque pasé un muy buen viaje en Colorado, tenía ganas de descansar; descansar los dos primeros días antes de empezar el semestre fue una buena opción para coger el semestre con energías.

¡Por cierto!, me he dado cuenta que os he contado los primeros días de Enero, así que ya os he hecho un mini-spoiler de mi mes de enero. De nada. Sé que os encanta leerme. Pero bueno, no quiero empezar un hilo de lo buena escritora que puedo llegar a ser; por supuesto, voy a cerrar este capítulo con lo que he aprendido el mes de diciembre:

Como me he referido varias veces en este capítulo, el tiempo durante esta experiencia pasa más rápido de lo que una se piensa, y no os podéis imaginar lo valioso que es cada recuerdo que generes aquí; por ejemplo, yo me alegro muchísimo de no haber ido a la fiesta y haber visitado Colorado, el tiempo en familia siempre hace que te sientas mucho más en casa y a veces nadie te puede comprender mejor que las personas que pasan las veinticuatro horas del día contigo. A la conclusión que quiero llegar, es que el balance entre tu familia y tus amigos siempre va a hacer que a lo largo del tiempo generes muchos recuerdos que van a valer oro, y para mí haber conocido al resto de la familia me ha hecho sentirme un poquito más miembro de los Liller.

Y bueno, por este mes ya hemos finalizado, una pena, ¿no?; como siempre, espero que os haya gustado mucho. ¡Os espero el mes que viene, gracias por leerme una vez más!

 

 

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