Laura P. En EE.UU. – Capítulo 8

¡Hola a todos! Esta semana os voy a contar cómo ha sido mi increíble semana en Hawaii!

La verdad que aquí no paro, entre Colorado, Kansas, Oklahoma, Nueva York, Texas y Hawaii… Así que lo siento por no estar muy activa, pero como podéis ver en mis entradas del blog, estoy que no saco ni un minutito de tiempo para escribiros, pero eso es bueno jejeje.

Bueno, primero de todo deciros que sí, Hawaii es cómo lo podéis ver en las películas, entre gente vestida con camisas hawaianas, las chicas con las flores en el pelo y los vestidos estilo “Lilo y Stitch”. Según llegas al aeropuerto de Honolulu ya puedes ver el caos que tienen montado: collares de flores, piñas everywhere, vestidos hawaianos y camisas ya ni os cuento…

Para empezar mi viaje, yo tuve la suerte de que en el avión fui con otro estudiante, Coreano (se me hace super raro escribir “Coreano” con C, estoy tan acostumbrada a escribirlo con K aquí en EEUU que es rarísimo) y bueno él y yo nos cogimos el mismo vuelo,  los asientos del avión al lado, y estuvimos todo el viaje hablando, jugando a las cartas, etc.

Y pues… nuestra experiencia en Honolulu casi no la vivimos, madre mia, ahora lo recuerdo y me río, pero en el momento que casi perdemos el vuelo no me estaba haciendo tanta gracia, os voy a contar que paso resumidamente hahha, mi padre Americano se olvidó de poner la alarma y tuve que ir a despertarle, nada más salir de casa nos comimos un cubo de basura y tuvimos que parar un rato a recogerlo todo.., nos quedamos sin gasolina cuando estábamos de camino.., las gasolineras estaban todas cerradas..; resumiendo, llegamos a la terminal EQUIVOCADA con 30 minutos para encontrar nuestra terminal, pasar el control de seguridad, que había una cola como de Texas a España, buscar nuestra gate y embarcar. Sólo con deciros que cuando pasamos el control al Coreano le pitó la maleta porque llevaba líquidos más grandes de los que se permitían, y mientras le estaban revisando la maleta se oye “Vuelo con destino a Honolulu, últimos 5 minutos para embarcar” bueno cerramos la maleta del Coreano, tiramos todos los líquidos y tuvimos que correr un pasillo enorme (22 gates hasta ver la nuestra) con las maletas y todo a cuestas, llegamos a la gate 2 minutos antes de que cerraran la puerta, todo el mundo ya había embarcado, fuimos los últimos, cuando me senté en el avión, madre mía, no me creía que lo hubiéramos conseguido, y que finalmente estábamos volando con destino a Hawaii.

Una vez llegué allí lo primero que hice fue ir en busca de mi amiga mexicana, que había conocido anteriormente en Nueva York (hay un post de NY en mi blog) y tirarme encima de ella. Allí cuando llegamos al hotel lo mismo sucedió con mis amigos: el brasileño y el eslovaco, me abalancé sobre ellos igual que hice con la Mexicana. Como se puede querer tanto a tanta gente en tan poco tiempo… Me entenderéis cuando vayáis a uno de estos viajes.

Una vez allí conocí a mis otras compañeras de habitación, eran españolas también, dejamos las maletas y nos fuimos a dar todos, un paseo por la playa.

Todo allí era tan mágico, además coincidió que eran las fiestas de Honolulu esa misma semana, y había desfiles, fuegos artificiales y ferias cada dia.

Los días fueron pasando muy rápido, y eso que nos teníamos que despertar a las 4:30 de la mañana todos los días. Aprovechamos los días al máximo, pero también teníamos ratos de relax, en los que podías estar disfrutando en la playa o en la piscina del hotel con tus amigos.

Allí vimos todo lo que se puede ver en una semana y prácticamente lo más alucinante de todo Hawaii, desde la plantación de piñas, que mirar que yo no soy para nada fan de la piña, pero la de allí sabía extremadamente genial de verdad; hasta escalar el diamond head volcano, hicimos snorkeling (que vaya anécdotas tengo yo con snorkeling). Estábamos mi amiga la mexicana y yo, haciendo snorkeling bastante lejos de la orilla de la playa, yo la verdad iba con un miedo, a mi los peces, las tortugas y todos los animales del mar me dan mucho asco verlos de cerca, y bueno pues me había cansado de nadar y fui a coger impulso en una “supuesta roca” y cuando me voy acercando veo que no es una roca, que es una tortuga que era la mitad de grande que yo. Según la vi me puse a gritar, y claro se me escapó el tubo de la boca por lo tanto empecé a tragar agua y no podía respirar por la nariz porque tenía las gafas de snorkel, luego mi amiga se puso a gritar también porque se asustó al verme a mi, y le pasó exactamente lo mismo, se le salió el tubo y tragaba agua; empezamos las dos a nadar hacia la orilla con un susto en el cuerpo, ay que fea que era la tortuga JAJAJAJAJA, de verdad que yo no soy una excelente nadadora, pero nadé más rápido en ese momento que cualquier profesional lol. La verdad que me dio mucha impresión la tortuga pero las risas que nos echamos al llegar a la orilla fueron tremendas. Luego por las noches la mexicana me hacía dormir a mi al lado del cuadro de una tortuga que había en la pared JAJAJAJJAJA.

Otro día cuando montamos en un catamarán por la isla, todos los españoles acaparamos las redes que había en las que te podías echar, y me acuerdo que parecíamos los más chulos del barco ahí tumbados, hasta que vino la primera ola, puuumba, empapados; la segunda fue seguida, casi salimos volando JAJAJAJJAJA, como se reían el resto de estudiantes, y así fueron las olas, una tras otra, yo con el maquillaje entero corrido, (sí sólo se me ocurre a mi maquillarme para meterme al mar, totalmente empapada y helada.)

La verdad que como estas historias tengo millones de anécdotas para contar, al igual que todos los que fuimos, y totalmente diferentes entre unos y otros.

Una cosa que también me gusto mucho fue que aprendimos un montón de palabras en Hawaiano, que vaya lío madre mía, entrabas a una tienda y todo el mundo diciendo aloha, y yo “hi” y luego era tipo “hi…alohaaaa”. Una de las cosas más comunes por Hawaii eran los “abc stores” tenían absolutamente de todo, no compré nada en otra tienda, las había en cada esquina, tenían desde comida, hasta ropa y souvenirs, y todo super barato.

Vivimos muchas lluvias instantáneas, de estas que miras por la ventana, ves que llueve a torrenciales, miras a los 3 minutos y hace un solazo increíble, que… de lo malo malo, te servía para refrescarte…

La gente de allí era toda increíble, el reencuentro con mis amigos de Nueva York y conocer a más españoles.., para mí fue la mejor parte, sin ellos mi viaje no hubiera sido el mismo.

La verdad que soy muy afortunada de haber podido al viaje de Hawaii y además al de Nueva York también, de conocer la gente que conocí y de ver y conocer toda la historia y lugares tan increíbles y únicos que tiene Hawaii. Os recomiendo muchísimo estos viajes, porque además de conocer lugares, conoces a gente maravillosa.

Y como dicen en Hawaii…: Nos vemos pronto!

Aloha guys!

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