Paula MP. en EE.UU. – Capítulo 2 – Miedo

MIEDO.

Muchos estaréis pensando el porqué de esa palabra. A otros se os habrán pasado imágenes por la cabeza, recuerdos, momentos…

He pensado que era una buena forma de comenzar este nuevo capítulo, ya que en este tipo de experiencias, esa palabra es muy importante; por lo tanto proseguiré a explicar lo que pasa por mi mente.

Meter un puñado de ropa en dos maletas y una mochila. Coger dos aviones. A 4,755 millas de distancia de tus familiares y amigos durante un año. Sin verlos más allá de una pantalla una vez a la semana máximo.

Llevo ya un mes y nueve días en un país que no es el mío, con una familia que no es la mía, en un instituto que no se parece al mío y conociendo a extraños, los cuales en un futuro espero considerarlos amigos. Supongo que ahora la palabra miedo comienza a cobrar sentido.

Recuerdo que, hace unos meses, mi padre me hizo una pregunta que respondí rápido pero pensé durante mucho tiempo: “¿tienes miedo?.” Parece una pregunta sencilla. ¿Por qué vas a tener miedo?. Pues mi respuesta fue: “Sí, lo tengo.” Porque por muy fuertes que seamos, por muy valientes que nos sintamos al vivir esta experiencia, siempre habrá un “y si…” en nuestra cabeza que nos hará replantearnos las cosas. Y ahí está la clave. Está bien sentir miedo en situaciones como esta, porque eso demuestra que eres consciente de que esto es real, que no es imaginación tuya, que existen riesgos, pero que vas a hacerlo igualmente porque es lo que realmente quieres hacer.

Estoy viviendo en mi propio sueño con los ojos bien abiertos para no perder detalle de nada. Tuve miedo y usé ese miedo para comerme el mundo. Para cruzar un océano y cumplir mis objetivos. Para querer a una familia la cual me ha acogido sin recibir más allá de un intercambio cultural y una chica rubia muy entusiasta, para hacer amigos y mejorar su inglés, para abrir su mente y aprender de sí misma y de los demás.

Ahora de lo único de lo que tengo miedo es de no entrar por la puerta cada vez que como, lo cual me hubiese gustado haber sabido con muchos meses de antelación para haber perdido un par de kilitos más, porque madre mía amigos, hubiese comprado otro estómago.

Así que con esta bonita reflexión me despido. Hasta otro nuevo capítulo.

Paula M.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FEAR.

A lot of y’all (as we say in Louisiana) will be thinking the reason why for that word. Others will be creating images in their heads, memories, moments…

I thought this was a good way of starting this chapter, because in this type of experiences, that word is very important; therefore, I will keep explaining what is going on my mind.

Put a bunch of clothes in two suitcases and a bag. Take two planes. Be 4,755 miles away from your family and friends for a year. Without seeing them closer than beyond a screen once a week maximum.

I have been for a month and nine days now in a country which is not mine, with a family that is not mine, in a high school that does not look like my spanish one and meeting strangers that I spect to call friends in a future. I supose that know the word fear starts to make sense.

I remember that, a few months ago, my dad asked me a question that I answer quickly but I thought about for a long time: “Are you scared?.” It can seem an easy question. Why would I be scared?. My answer was: “Yes, I do.” Because even if we are really strong, even if we feel very brave by living this experience, there will always be a “what if…” in our minds that will make us think about everything. And that is the clue. It is fine to feel fear in this type of situations, because that shows that you are conscious that this is being real, that it is not part of your imagination, that there are risks; but also that you are going to do it anyways because that is what you really want to do.

 I am living in my own dream with my eyes wide open not to lose details.

I was scared and I used that fear to face the world; to cross an ocean and reach my goals; to love a family who has just hosted me by receiving a cultural exchange and a really enthusiastic blonde girl; to make friends and improve her English. To open her mind and learn from herself and the others.

Now, my only fear is not being able to go through the door every time I eat, something that I would have liked to know a few months ago so that I would have been able to lose some pounds before coming, or I would have bought an extra stomach.

With this beautiful thought I leave. See you in the next chapter.

Paula M.

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