En nuestro primer día en la capital de Irlanda nos tocó un día maravilloso (hay que tener en cuenta que estamos en un país bastante acostumbrado a nubes y lluvia). Desde las diez que nos montamos en el bus dirección Dublín, hasta aproximadamente las cinco y media que nos vinieron a buscar las host families, fue un no parar de caminar y visitar lugares.

Primero, dimos una vuelta por las calles principales de Dublín, parando en lugares emblemáticos como la estatua de Molly Malone (nos tuvimos que aprender la famosa canción en clase un día 🙂 ), pasamos por el Trinity College, la Cathedral Christ Church, el Temple Bar, la O’ Connell Street, la National Gallery, la General Post Office, el Saint Stephens Green, y muchos más… Por cierto, nos encantó pasar por la O’ Connell Street y ver a diversos artistas (mimos, cantantes…) y sus actuaciones en directo. Además, el packed lunch lo comimos tranquilamente en el parque Saint Stephens, donde también pudimos sacarnos alguna foto y descansar un rato, ya que al acabar nos fuimos al National Museum. Aquí, hicimos una especie de Treasure Hunt completando los huecos de los nombres de diferentes objetos que se podían encontrar en las galerías, como un casco de soldado, una espada de los vikingos o ornamentos celtas. ¡AH, Y ALGÚN ESQUELETO!

Cuando acabamos el museo, aún nos quedó algo de tiempo para entrar en un Carrolls Irish Gifts, donde compramos regalitos para familiares, amigos y para nosotros mismos. Y después directos para el autobús. Se nos hizo algo corto el viaje, pero DO NOT WORRY porque mañana WE’RE BACK IN DUBLIN! Mañana volvemos y tendremos más tiempo para ver y recorrer los lugares que hoy no hemos podido. Así que… HASTA MAÑANA DUBLÍN!