¡¡Hola a tod@s!! ¿Qué tal va eso? Por aquí, todo genial. Ayer nos volvimos a Dublín para hacer todo lo que no pudimos hacer el primer día en esta ciudad tan bonita. Sobre las diez menos algo el bus arrancaba dirección a la capital irlandesa, y sobre las diez y media o así nos dejó enfrente del Trinity College. Desde allí, cada uno decidimos hacer una cosa y separarnos e ir por un camino distinto, pero todos teníamos un objetivo común: comprar regalos para amigos y familiares y, cómo no, para nosotr@s mism@s, je, je, je. Así pues, nos pasamos la mañana de un centro comercial a otro, entre tiendas y bolsas, como podréis ver en las fotos que dejaremos por aquí.

También nos dio tiempo para probar de cerca la gastronomía irlandesa, como el Irish Breakfast o unas hamburguesas deliciosas. Desde las once hasta las seis que volvimos a quedar, pasaron unas siete horas, pero se nos hizo bastante corto. A la vuelta, estuvimos un rato jugando, bailando y riendo en la games room de la escuela hasta que las familias nos vinieron a recoger.