Finalmente, llegó el tan esperado día, hemos visitado la capital irlandesa, la preciosa ciudad de Dublín. ¡Y además con sol!

Como siempre, nuestro punto de encuentro tras levantarnos, vestirnos y desayunar, ha sido la escuela, donde Gabriela nos esperaba en el bus para poner rumbo a Dublín. La verdad es que tenemos mucha suerte, Drogheda está súper cerca de la la capital, con lo que en un trayecto no muy largo, estábamos todos ya bajando del bus, listos para comenzar nuestra aventura dublinense.

Empezamos nuestro camino en los patios interiores de Trinity College, la mayor y más importante universidad de Irlanda. Tras el Trinity College, nos acercamos a ver a la estatua de Molly Mallone, icono por excelencia de Dublín, y protagonista de una de las canciones más emblemáticas de la ciudad, de The Dubliners.

Después de visitar a Molly fuimos dando un paseo hasta St. Stephen’s Green, uno de los parques más grandes y céntricos de la capital. Dimos un paseo y, aprovechando que hacía sol, paramos a comer nuestros packed lunches en el parque.

Cuando acabamos de comer, fuimos caminando a visitar los edifios antiguos de la ciudad. El ayuntamiento, el castillo Vikingo, la catedral de San Patricio, el Castillo de Dublín y, por último, Chester Beatty’s Library, situada en los bajos del castillo. Esta biblioteca es uno de los mejores museos de la ciudad y acoge diferentes tesoros artísticos pertenecientes a las grandes culturas y religiones del mundo. Recorrimos sus plantas llenas de historia, donde pudimos ver diferentes manuscritos, libros o estatuas; para acabar la visita en su jardín en la azotea.

Tras acabar la vista fuimos hasta Ha’ Penny Bridge, el puente mas emblematico de la ciudad. Seguimos caminando hasta cruzar el O’Connell Bridge ¡puente que es más grande de ancho que de largo! para llegar al otro lado del Río Liffey y poder ver The Spire, monumento construido con el cambio de milenio, y la General Post Office, un edificio lleno de historia.

Llegando al fin de nuestro tour por la capital, caminamos hasta el Garden of Remembrance, un precioso y tranquilo jardín dedicado a aquellas personas que perdieron su vida en la guerra de independencia irlandesa. Aquí acababa nuestra visita, con el cansancio de tanto caminar y la felicidad de haber conocido una nueva ciudad pusimos rumbo de nuevo a Drogheda pero no estamos tristes ¡porque manana volvemos!

¿Qué tal por Ponferrada? Recordad que podéis contarnos en la sección de comentarios. ¡Queremos saber de vosotros y vosotras!

¡Muchos besos!